Bogotá desde la última década ha afrontado cambios significativos, en la que encontramos la adopción de un sistema de transporte masivo, resultado de una política pública encaminada a erradicar la inseguridad, la guerra del centavo y las malas costumbres que aquejaban no solo a los particulares sino también al gremio trasportador. Otro cambio significativo ha sido la aplicación del pico y placa tanto para los vehículos particulares como para los de servicio público, medidas restrictivas que surgen por el elevado congestionamiento vehicular en las horas pico.
En materia administrativa la ciudad atraviesa nuevos cambio y estructuras, en la que se evidencia la nueva Secretaria Distrital de Movilidad, anteriormente Secretaria de Transito, con políticas renovadas, dirigidas al adecuado direccionamiento desde las diferentes áreas y competencias, con una de sus finalidades de culturizar a la ciudadanía, mediante medidas pedagógicas que logren disminuir la vulneración de las normas de tránsito y transporte, mejoramiento de la malla vial, y el tráfico vehicular.
Pero todo no puede ser perfecto al parecer, Bogotá en su afán por convertirse en una ciudad organizada dejo muchos cabos sueltos que requieren de una pronta solución., en este proceso de transición la ciudad necesita adoptar medidas contundentes en lo que se refiere al mejoramiento de la movilidad, por lo que la administración necesita políticas eficaces, y eficientes, nuevas y frescas, que ayuden a desatar el caos vehicular que se refleja en la mayoría de los corredores viales de nuestra ciudad.
Por eso los ciudadanos que acobija nuestra capital, deben participar activamente en políticas direccionadas al adecuado desarrollo de la movilidad, comenzando por elegir bien a sus representantes y estos con la obligación de cumplir y no de fraudar la confianza otorgada.
